Soy como cenicienta, sin zapatos de cristal… Un día tras otro, nada cambia… Besé un sapo, y el principe huyó, dejandome sola con aquel bicho de ojos saltones… Pensando que la vida parece mejor cuando la escribes… mentalizandome de que los vampiros, solo existen en los cuentos de hadas... Y contemplando un pequeño punto en el horizonte… Manhattan, inalcanzable al otro lado del Atlántico…